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HISTORIAS DE ANTOFAGASTA: LOS "ROBERT TAYLOR"


“Los Robert Taylor eramos choros, paraos y peleadores, pero nunca ladrones ni cogoteros”


Roberto Carvajal fue el líder de una familia y también de un grupo recordado. Entre los “choros”, eran los más “choros” en la capital de la Segunda Región y nunca le temieron ni siquiera a la autoridad policial.

En la década del 50 un actor estadounidense la rompía en las carteleras chilenas y mundiales como héroe de las producciones de moda. Era Robert Taylor, el galán que todas amaban y el hombre que todos admiraban.

En el otro lado del mundo, un joven antofagastino que recién comenzaba a vivir se hacía hombre a temprana edad trabajando en el mar y usando sus puños para defenderse. Nunca estuvieron cerca de conocerse, pero hasta hoy Roberto Carvajal y su grupo, son conocidos con el mismo nombre que ese ídolo de Hollywood, los “Robert Taylor”.

Son recordados por las crónicas y los comentarios de quienes supuestamente los conocieron como un grupo cruel y sanguinario que dominaba la población Lautaro entre la década del 50 y 70. A tanto llegaba esta fama, hecha principalmente a través de los relatos radiales de la época, que los niños de ese entonces veían alguien con una chaqueta de cuero negro en la calle y de inmediato decían “vienen los Robert Taylor”, provocando que todos corrieran a sus hogares y durmieran intranquilos.

Pero tras los mitos y las historias hay una realidad por contar, una realidad que sólo puede ser conocida a través de los mismos protagonistas.

El mito y la leyenda de los “Robert Taylor” comenzó a crecer en torno a la figura de un solo hombre, Roberto Carvajal. Sus hermanos y hermanas, e incluso su madre, que también se sentía parte del grupo, conocieron cada una de las historias y por primera vez accedieron a contarlas a un medio de comunicación.

Danilo y Nelson, hermanos menores del “Robert Taylor” eran parte de la pandilla; Elsa, Sonia y Cecilia, estuvieron incluso en los momentos más trágicos, y por la tanto, son voces autorizadas para contar la verdadera historia. Todos aseguran que siempre fueron “choros, paraos y peleadores, pero nunca delincuentes o ladrones”, por lo que sienten un orgullo único por quien fue el gran apoyo para toda la familia cuando falleció Roberto, su padre.

El valor de la familia

Pese a que Roberto falleció hace poco más dos años, el recuerdo está permanente en su familia que en su mayoría vive hoy en la Población El Golf, donde siguen siendo respetados y se recuerda con cariño al líder de un grupo que marcó una época.

Lejos de lo que se podría pensar de los miembros de una de las pandillas más respetadas de los años 60 en Antofagasta, sus hermanos son amables, respetuosos y con emoción en los ojos contaron los detalles de la verdadera historia de los “Robert Taylor”. La historia de los Carvajal en Antofagasta se inicia con la llegada de su padre a la capital regional desde Coquimbo, se desempeñaba como pescador, oficio que mantuvo en la Perla del Norte. Pero luego falleció cuando Roberto aún no llegada a los 15 años. Formó una familia y tuvo doce hijos junto a su esposa Berta, siete mujeres y cinco hombres. El séptimo hijo fue recién el primer hombre, abrió los ojos en el sector Bellavista y fue bautizado como Roberto, y se convertiría con el tiempo en el apoyo familiar cuando no estuvo su padre.

Creció en la Población Lautaro y la Caleta El Cobre, era bueno con los puños y su fama fue creciendo hasta ser la cabeza de uno de los grupos o pandillas más grandes de la capital regional. Eran los más “choros” en una época donde la idea era predominar, pero en términos muy distintos a los que existen hoy, donde el honor y el respeto por los espacios era muy importante.

Durante muchos años se enfrentaron a grupos como “Los Gitanos”, “Los Melena”, los del “Fátima”, los de “Punta Brava” y otros. Muchas veces estuvieron presos por los enfrentamientos, pero aseguran que nunca por robos u otras cosas de las cuales fueron acusados, pero también vieron partir a muchos de los suyos en estas peleas. Con los años el “Robert Taylor” formó una familia y poco a poco dejaron de ser una pandilla activa y fueron creando un gran grupo de amigos que hasta hoy existe y que, increíblemente, incluso está formado por los que en los 60 eran sus rivales a muerte. Las vueltas y los detalles de su vida son dignos de ser conocidos.

El grupo

Para entender la existencia de un grupo de jóvenes que trasciende como una de las pandillas más conocidas de la historia de Antofagasta, hay que entender el contexto en que estas se desarrollaban.

El cine de la época era el que daba la guía presentando grupos de muchachos que se unían y con sus chaquetas negras recorrían las ciudades defendiendo sus intereses y sobre todo a su gente de los grupos rivales. No lo hacían por dinero, sino por la necesidad de mostrar que eran los más fuertes y que sus espacios debían ser respetados.

Danilo, Nelson, Elsa, Sonia y Cecilia recuerdan como era la época, pero también aclaran que las cosas eran diferentes, “hoy te matan por una cajetilla de cigarros, antes no se cogoteaba a la gente, peleábamos pero con los que estaban en la misma de nosotros y también con los ‘pacos’ o los ‘ratis’, pero no eran ladrones como muchos dijeron”, comentó una de las hermanas.

¿Cómo nace el nombre de los “Robert Taylor”? -Danilo: A mi hermano Roberto le pusieron así. Cuando él era cabro chico existía la Caleta el Cobre y cuando tenía 15 años llegó ahí a ayudarle a los viejos y era bueno pa’ pelear, además se parecía a un artista de ese tiempo que se llamaba “Robert Taylor”, los viejos le pusieron así. Después a los que se juntaban con él los conocían con ese nombre.

Elsa: El “Tuerto Richard” y el “Kachifreo” fueron los que le pusieron “Robert Taylor” al Roberto Chico, porque mi papá también se llamaba Roberto y le decían “El Raspao”, y le pusieron así porque un día mi mamá le hizo una camisa de seda negra con botones de concha perla blancos y llegó con esa a la caleta, igual que el artista.

-¿Por qué se hizo fama de pandillero?

-D: Porque era aniñao, parao y de cabro chico peleaba no más. No le tenía miedo a nada y así se fue haciendo cartel de “choro”, de “guapo”.

¿En qué sector se comenzaron a formar los “Robert Taylor”?

-D: Vivíamos en Peñuelas con Puerto Montt en la Lautaro. Ahí había muchos restaurantes y prostíbulos, “cahuínes” como se les decía entonces, mi hermano se crió en ese ambiente, pero siempre defendiendo. Nunca estuvo preso por robo o alguna otra cosa, porque él no era de eso, era parao y defendía a los más débiles de la población.

-¿Y de qué forma pasó el apodo de Roberto a ser el nombre de una pandilla o grupo?

-D: Es que después cuando comenzó a crecer peleaba con los mismos viejos de la caleta, porque también eran “aniñaos” todos. Entonces él formó su grupo, venían cabros de la Corvallis y de todas partes, eran más o menos unos 80 yo recuerdo, eran puros cabros lolos, pero como se hizo cartel de guapo ya lo venían a buscar pa’ pelear.

-¿Pero lo buscaban por alguna razón especial?

-D: No, lo llegaban a buscar de otros barrios, porque usted sabe que donde hay un “choro” hay otro por otro lado. Un día veníamos de la playa y de una ganadera salió un viejo con un cuchillo grande pa’ descuerar, le preguntó “vo’ soy el Robert Taylor”, mi hermano le dijo que si, y le dijo “con vo’ quiero pelear”. Un cuñado mío, “El Loco Chanti”,le pasó una corta pluma chiquitita y se agarraron, quedamos relocos porque éramos cabros chicos. En la pelea los dos quedaron con cortes y después el viejo le dio la mano y le dijo, “sabís loco me pegaste, te felicito” y se fue.

-¿Fue la primera vez que vio pelear con cuchillo a su hermano?

-D: Si, pero me acuerdo una vez que estábamos en una fiesta en Avenida Cautín, ahí vive mi hermana mayor. Estábamos en lo mejor y llegó mi hermano herido, le habían pegado un balazo en la pierna y venía arrancando de los “pacos” entero negro porque se había “fondeao” en la chimenea de la Panadería Lautaro. Ahí lo pescaron mis cuñados y estaban todos los viejos con copete, todo “curaos”, lo tiraron en una cama y con una cortapluma comenzaron a sacarle la bala los viejos locos, por eso estuvo más de un mes y medio sin poder pararse.

Algunos se salieron del libreto Buscando explicaciones para la fama de banda de delincuentes que se hizo en torno al grupo, los hermanos aclaran que muchos de la pandilla tampoco eran “blancas palomas”. La cantidad de personas muchas veces jugó en contra y permitió que algunos “se arrancaran con los tarros” e hicieran más de alguna maldad por ahí. La familia asegura que en muchas ocasiones, incluso se utilizaba el apodo para cargarlo.

-¿Por qué se echó a correr entonces el mito de que ustedes eran ladrones y delincuentes?

-D: Es que como eran tantos, algunos se salieron del libreto también. Mi hermano no podía controlar a todos los compadres y algunos se metieron a robar, pero había programas de radio o algunos que escribían y cualquier cosa que pasaba acusaban: “Robert Taylor fue y así fueron haciendo ese cartel”.

-¿Nunca cometió algún tipo de delito?

-D: No, mi hermano nunca estuvo preso por lo que decían, las veces que estuvo preso fue por pelea o por lesiones, pero nunca pudieron comprobar nada de lo que lo acusaban.

Sonia: No era ladrón, él defendía a las mujeres cuando los hombres las golpeaban.

Elsa: Peleaban porque ellos defendían a los mariconcitos y las prostitutas.

Nelson: Pero la policía también la embarraba, porque en ese tiempo venían “pacos” de Santiago y llegaban tipos “agrandaos”, “cachetones” y los primero que decía: “Ya vamos a buscar a los Robert Taylor, yo voy a pelear con el gueón de los Robert Taylor”

-¿Y cómo trataban de incriminarlo?

-D: Igual me acuerdo de una vez que íbamos con mis sobrinos y ahí vimos que cinco compadres del lote se fueron cerca de la línea del tren, cerca de los cahuínes del Ramón y El Sofía, y comenzaron a cogotear a unos viejos curaos y los “gueones” en ese momento nombraban a mi hermano. Decían: “Pégale Robert Taylor”, pero mi hermano estaba en la casa bailando, así que me devolví con mis sobrinos y le dijimos a mi hermano, porque querían cargarlo.

-¿Hizo algo para solucionar el tema? -D: Bueno, mi hermano los encontró en avenida Cautín y los agarró a combos con otros cabros, estaba bravo porque usaron su nombre en vano.

Durante todo el período de los “Robert Taylor” el mayor de los hombres de la familia Carvajal, Roberto, nunca dejó de trabajar en el mar. Su forma de ganarse la vida era como pescador y el resto del grupo desempeñaba otras labores, porque al contrario de lo que se pensaba, no dedicaban el total de su tiempo a recorrer las calles y pelear con “Los Gitanos” y otras pandillas.

Los grupos rivales también marcaron un período importante del grupo, lo mismo que los enfrentamientos con Carabineros y la Policía Civil. Numerosas son las historias que protagonizaron y también son muchos los nombres que aún recuerdan incluso con nostalgia.






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