Asesora del hogar sin ingresos relata su lucha por sobrevivir en cuarentena en Antofagasta


Margarita Araos Martínez, es una mujer de 63 años, oriunda de Bolivia, que hace tres años tomó la decisión de venir al norte siguiendo a una de sus hijas.

Durante el primer año se dedicó a cuidar de sus tres nietas, además de ayudar en las labores de la casa, mientras su hija y su yerno trabajaban. Sin embargo, poco después, su hija quedaría sin trabajo, teniendo ella que volver a retomar sus labores.

Martínez trabajó por más de 20 años, en Bolivia, como asesora del hogar, oficio que pensó no tendría que volver a desempeñar llegando a Chile. Pese a eso, las cosas marchaban bien entonces, encontró un buen trabajo donde incluso la mantenían con contrato. Sin embargo, la llegada de la pandemia cambió el escenario, ya que tras diversas molestias físicas y finalmente un diagnóstico positivo (tenía covid), su contrato no fue renovado.

Desde entonces, y producto de las diversas cuarentenas se le hizo casi imposible conseguir un trabajo estable. Recién hace unas semanas logró una vacante en una panadería / cocinería. Antes de eso, fueron las ollas comunes del macro campamento Los Arenales, su fuente de alimento, tanto durante como después del covid.

“Estoy agradecida con toda la gente chilena, peruana y colombiana, que durante estos meses se organizaron con ollas comunes para poder comer. Gracias a Dios nunca nos faltó la comida. Somos ocho personas acá, y el covid en ese momento nos agarró a todos, pero gracias a Dios ahora estamos mejor. Hemos recibido manos solidarias”, dijo.


Fuente soy Antofagasta


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